Todo lo que no ardió sigue aquí.


Paisajes que parecen haber olvidado su nombre, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, suspendido en una claridad incierta.
Cada fotografía es una herida en el tiempo, entre el polvo y el silencio.
La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
Todo lo que vemos está teñido por lo que ya hemos perdido, suspendido en una claridad incierta.

Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, como si fuera ayer, aunque nunca ocurrió.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
