Todo lo que no ardió sigue aquí.
En los pasillos de la memoria se acumula el polvo del tiempo, más real que cualquier recuerdo.
En los márgenes de los mapas es donde comienza la verdad, más real que cualquier recuerdo.

La historia no se repite, simplemente se niega a desaparecer, antes de que la niebla lo borrara todo.

La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, suspendido en una claridad incierta.
La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo, como la última línea de un diario sin fecha.

Caminar era su manera de resistir el olvido, como si todo se hubiese detenido allí.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
