Todo lo que no ardió sigue aquí.
Todo lo que vemos está teñido por lo que ya hemos perdido, aunque nadie pueda ya nombrarlo.

Vivimos entre ruinas, aunque estén recién construidas, entre el polvo y el silencio.
Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, aunque nadie pueda ya nombrarlo.

La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, y aún así parecía familiar.

Todo lo que vemos está teñido por lo que ya hemos perdido, y aún así parecía familiar.
Nada permanece excepto la sensación de haber sido, como si fuera ayer, aunque nunca ocurrió.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
