Todo lo que no ardió sigue aquí.
En los pasillos de la memoria se acumula el polvo del tiempo, como la última línea de un diario sin fecha.

Nada permanece excepto la sensación de haber sido, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo.

En los márgenes de los mapas es donde comienza la verdad, como si todo se hubiese detenido allí.

En los pasillos de la memoria se acumula el polvo del tiempo, más real que cualquier recuerdo.
Nada permanece excepto la sensación de haber sido, como la última línea de un diario sin fecha.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
