Todo lo que no ardió sigue aquí.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, como si todo se hubiese detenido allí.
Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta.
Todo lo que vemos está teñido por lo que ya hemos perdido, como si todo se hubiese detenido allí.
La soledad no siempre es un castigo si has decidido abrazarla.

En mi cabeza, los lugares no están unidos por distancias, sino por recuerdos. Una calle de Hamburgo me lleva a un banco en Lisboa, y un faro apagado me devuelve al aroma del café que ya no se sirve.


Las cicatrices del alma no aparecen en radiografías, más real que cualquier recuerdo.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
