Todo lo que no ardió sigue aquí.
Todo lo que vemos está teñido por lo que ya hemos perdido, más real que cualquier recuerdo.
Paisajes que parecen haber olvidado su nombre, como si fuera ayer, aunque nunca ocurrió.
Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, suspendido en una claridad incierta.
El pasado se arrastra tras nosotros como una niebla persistente, más real que cualquier recuerdo.
La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, como si todo se hubiese detenido allí.


Paisajes que parecen haber olvidado su nombre, como si todo se hubiese detenido allí.

El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
