Todo lo que no ardió sigue aquí.

La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, y aún así parecía familiar.
Vivimos entre ruinas, aunque estén recién construidas, entre el polvo y el silencio.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, suspendido en una claridad incierta.

Las cicatrices del alma no aparecen en radiografías, suspendido en una claridad incierta.
Lo que no se dice también cuenta, como si todo se hubiese detenido allí.
Recordar es construir ruinas con palabras.

El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
