Todo lo que no ardió sigue aquí.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, y aún así parecía familiar.

Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, como si fuera ayer, aunque nunca ocurrió.
La tristeza no es más que una forma de lucidez, aunque nadie pueda ya nombrarlo.


Todo lo que vemos está teñido por lo que ya hemos perdido.
Paisajes que parecen haber olvidado su nombre, entre el polvo y el silencio.
Paisajes que parecen haber olvidado su nombre, como si fuera ayer, aunque nunca ocurrió.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
