Todo lo que no ardió sigue aquí.


El pasado se arrastra tras nosotros como una niebla persistente, entre el polvo y el silencio.
En los pasillos de la memoria se acumula el polvo del tiempo, entre el polvo y el silencio.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, antes de que la niebla lo borrara todo.
Caminar era su manera de resistir el olvido, como si fuera ayer, aunque nunca ocurrió.
Vivimos entre ruinas, aunque estén recién construidas, entre el polvo y el silencio.

Caminar era su manera de resistir el olvido, entre el polvo y el silencio.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
