Todo lo que no ardió sigue aquí.

El silencio era más elocuente que cualquier palabra, más real que cualquier recuerdo.


La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, y aún así parecía familiar.
La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo, en un rincón sin tiempo.
Vivimos entre ruinas, aunque estén recién construidas, en un rincón sin tiempo.
El pasado se arrastra tras nosotros como una niebla persistente, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
Nada permanece excepto la sensación de haber sido, antes de que la niebla lo borrara todo.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
