Todo lo que no ardió sigue aquí.
Lo que no se dice también cuenta, más real que cualquier recuerdo.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, antes de que la niebla lo borrara todo.

Vivimos entre ruinas, aunque estén recién construidas, como la última línea de un diario sin fecha.
La tristeza no es más que una forma de lucidez, aunque nadie pueda ya nombrarlo.


Nada permanece excepto la sensación de haber sido, como si todo se hubiese detenido allí.
La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo, como si todo se hubiese detenido allí.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
