Todo lo que no ardió sigue aquí.


La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, entre el polvo y el silencio.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, suspendido en una claridad incierta.
Lo que no se dice también cuenta, más real que cualquier recuerdo.
La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo, y aún así parecía familiar.
Cada fotografía es una herida en el tiempo, entre el polvo y el silencio.
Los trenes que parten sin destino son los que más hablan de nosotros, y aún así parecía familiar.

El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
