Todo lo que no ardió sigue aquí.

El silencio era más elocuente que cualquier palabra, como la última línea de un diario sin fecha.
Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, como la última línea de un diario sin fecha.

Cada fotografía es una herida en el tiempo, suspendido en una claridad incierta.
Caminar era su manera de resistir el olvido, más real que cualquier recuerdo.

Los trenes que parten sin destino son los que más hablan de nosotros, entre el polvo y el silencio.
Cada fotografía es una herida en el tiempo, y aún así parecía familiar.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
