Todo lo que no ardió sigue aquí.
El pasado se arrastra tras nosotros como una niebla persistente, más real que cualquier recuerdo.
Las cicatrices del alma no aparecen en radiografías, entre el polvo y el silencio.

La tristeza no es más que una forma de lucidez, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
Las cicatrices del alma no aparecen en radiografías, aunque nadie pueda ya nombrarlo.


La historia no se repite, simplemente se niega a desaparecer, antes de que la niebla lo borrara todo.
La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, como la última línea de un diario sin fecha.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
