Todo lo que no ardió sigue aquí.

El pasado se arrastra tras nosotros como una niebla persistente, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, y aún así parecía familiar.

La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo, como si todo se hubiese detenido allí.
Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
La historia no se repite, simplemente se niega a desaparecer, antes de que la niebla lo borrara todo.

La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo, en un rincón sin tiempo.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
