Todo lo que no ardió sigue aquí.
Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, aunque nadie pueda ya nombrarlo.


La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, como la última línea de un diario sin fecha.
Era una imagen en blanco y negro, tomada al azar en un parque nevado. Nadie sabía quién la hizo ni a quién pertenecía, pero desde que la encontré, la llevo conmigo como si contuviera algo que olvidé recordar.
Vivimos entre ruinas, aunque estén recién construidas, entre el polvo y el silencio.

No era nostalgia, sino un tipo de gravedad emocional, y aún así parecía familiar.
Recordar es construir ruinas con palabras, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
