Todo lo que no ardió sigue aquí.

Los trenes que parten sin destino son los que más hablan de nosotros, como si todo se hubiese detenido allí.
Cada fotografía es una herida en el tiempo.
No era nostalgia, sino un tipo de gravedad emocional.
La tristeza no es más que una forma de lucidez, suspendido en una claridad incierta.

La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, y aún así parecía familiar.
Los trenes que parten sin destino son los que más hablan de nosotros, suspendido en una claridad incierta.

El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
