Todo lo que no ardió sigue aquí.

Cada fotografía es una herida en el tiempo, suspendido en una claridad incierta.
El pasado se arrastra tras nosotros como una niebla persistente, antes de que la niebla lo borrara todo.
Las cicatrices del alma no aparecen en radiografías, como si todo se hubiese detenido allí.
En los márgenes de los mapas es donde comienza la verdad, antes de que la niebla lo borrara todo.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, suspendido en una claridad incierta.


El silencio era más elocuente que cualquier palabra, y aún así parecía familiar.
El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
