Todo lo que no ardió sigue aquí.

Nada permanece excepto la sensación de haber sido, entre el polvo y el silencio.
Caminar era su manera de resistir el olvido, entre el polvo y el silencio.

El silencio era más elocuente que cualquier palabra, suspendido en una claridad incierta.
La luz tenue de la mañana parecía contener la historia del mundo, suspendido en una claridad incierta.
Vivimos entre ruinas, aunque estén recién construidas, en un rincón sin tiempo.
Los objetos abandonados conservan una dignidad secreta, aunque nadie pueda ya nombrarlo.

El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
