Todo lo que no ardió sigue aquí.
El pasado se arrastra tras nosotros como una niebla persistente, más real que cualquier recuerdo.
La tristeza no es más que una forma de lucidez, entre el polvo y el silencio.

El pasado se arrastra tras nosotros como una niebla persistente, aunque nadie pueda ya nombrarlo.

Las cicatrices del alma no aparecen en radiografías, como si fuera ayer, aunque nunca ocurrió.
La memoria es una red de sombras que nunca se desenreda, aunque nadie pueda ya nombrarlo.
El silencio era más elocuente que cualquier palabra, y aún así parecía familiar.

El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez se fija una mirada inteligente sobre uno mismo.
